1. El gremio

    11 mayo, 2012

    Por fin he terminado alguna cosilla que tenía pendiente desde que me fui a Bilbao a la asamblea de Asetrad.
    Antes de pasar a lo siguiente en la lista (ay, yo y mis listas…) me he tomado un descanso kit-kat para ponerme al día con los blogs (bueno, a medias, que son muchos).

    No me voy a entretener contando cosas de la asamblea (que para eso ya hay estupendas crónicas aquí, aquí y aquí –entre otras–).

    En resumen, gracias a la genial charla de Isabel García Cutillas y Clara Guelbenzu sobre las redes sociales, aprendí (o comprobé) que:
    a) No soy la única que se pelea a diario con tanta infoxicación.
    b) Se pueden “domar” las redes sociales antes de que ellas te controlen a ti.

    Total, que me he quedado más tranquila.*

    Bilbao lluvioso

    El norte y su lluvia…

    Pero lo más importante de ese fin de semana en Bilbao fue reencontrarme con amigos de profesión y conocer a otros tantos. Desvirtualizando nombres de las listas de distribución, blogs y Twitter. La sensación, como se puede leer en las crónicas de la asamblea, es la misma para todos. Y es que ya lo decía el título de la jornada: “La unión hace la fuerza”.
    Me encanta pertenecer a un gremio como el de la traducción, en el que la sensación de comunidad es tan fuerte.

    Cuando estaba en la universidad tenía la impresión de que había dos tipos de traductores:
    - El traductor trajeado: También conocido como traductor institucional. Se pasea por los pasillos de la ONU, UE y similares codeándose con altos cargos. (¿Traductores autónomos? ¿Quiénes son esos?)
    - El traductor pijamero: Vive encerrado en su cueva. Desde la cama al ordenador solo tiene que andar unos metros. Su única relación con el mundo exterior es a través del correo electrónico, Skype y similares. (¿Traductores institucionales? ¿Quiénes? ¿Los snobs esos?)

    Por suerte, cuando me adentré en el mundo profesional (y me uní a Asetrad) pude comprobar que no era así.

    Qué alivio.

    Pertenecer a una asociación es algo esencial y creo que aún más en una profesión como la nuestra. Nacional, local, general, especializada. Da igual. Hay miles de razones, elige la tuya: para hacer contactos profesionales, para “aprovecharte” de los conocimientos de los demás o para darte cuenta de que a todos nos falla Trados 5 minutos antes de la entrega (mal de muchos, consuelo de tontos, dicen, pero ¡y lo tranquilo que te quedas!)**.

    Así que, si aún no perteneces a una asociación, ¿a qué estás esperando?***

     

     

    *Sobre esto y demás temas relacionados hablaré el próximo 25 de mayo en las jornadas presenciales del curso Redes Sociales: Uso personal, Profesional y Acción Ciudadana, en Salamanca.

    **Por si alguien se lo estaba preguntando, no, en los saraos traductoriles no nos pasamos TODO el rato comentando errores de traducción, dónde encontrar los mejores glosarios o los mejores programas de TAO…

    ***Yo las colecciono. ;-)


  2. La cita de los lunes: ¿qué significa “traducción”?

    30 abril, 2012

    En este lunes post-asamblea de Asetrad, os dejo con una cita de Is that a fish in your ear?, de David Bellos.
    Y es que creo que los traductores ya nos estamos empezando a cansar del cliché del “puente entre culturas”. Somos mucho más que eso, ¿no?

    Etymologies obscure essential truths about the way we use language and, among them, truths about translation. So let’s be clear: a translator only ‘carries [something] across [some obstacle]’ because the word that is used to describe what he does meant ‘bear across’ in an ancient language. ‘Carrying across’ is only a metaphor, and its relation to the truth about translation needs to be established, not taken for granted.
    […] if we changed the word we used to talk about translation, large parts of contemporary discourse about the phenomenon would become meaningless and void.

    PD: Por si alguien no conoce este libro, os dejo el vídeo promocional. (¡Y os recomiendo que lo leáis!)


  3. Nuevas perspectivas

    26 abril, 2012

    Pasan cosas.
    Cosas que, por mucho que sepas que tienen que pasar antes o después, no son fáciles. Y parece que todo se detiene.
    Soy de las que piensan que es importante separar lo personal de lo profesional, así que no creo que sea adecuado dar más detalles. La cuestión es que a finales de enero pasó algo y estuve una semana sin trabajar. O quizás, mejor dicho, estuve una semana sin importarme lo más mínimo el trabajo.
    Después de una semana volví a sentarme delante del ordenador. En aquel momento era lo que necesitaba. Quizás no era lo correcto, quizás me debería haber permitido más tiempo. Pero llegó un día en el que lo que necesitaba era pensar solo en el trabajo.
    El error fue creer que podía llevar el mismo ritmo que antes, hacer las mismas cosas. Pensar que pronto me pondría al día con lo que se me había acumulado esa semana. Y continuar como siempre.
    Pensar que si en otras ocasiones había sido capaz de superar otras cosas, esta vez no iba a ser menos.
    Pero esto era nuevo.
    Y llegó un día en el ya no sabía ni qué día era, en el que la lista de tareas pendientes no dejaba de crecer, en el que mi cuerpo o mi mente, o los dos, llegaron a su límite.

    Y en momentos así es bueno contar con un(a) gran amigo(a)* que te preste sus hombros para verlo todo con perspectiva, a dar un paso atrás. A buscar tu no-lugar y encontrar en él tu eje, tu equilibrio.



    Lo que quiero decir es que los problemas/tristezas personales afectan más de lo que creemos a nuestro trabajo; y cuando estás en esa situación es muy (muy) probable que ni siquiera te des cuenta.
    Igual no ha sido de la mejor manera, pero buscando ese eje del que hablaba he aprendido cuáles son mis límites, y que cuando los supero dejo de ser una buena profesional.
    No hace falta que diga la importancia que tiene eso, ¿verdad?

    En resumen: nuevas perspectivas, planes e ideas.

    Para empezar me he abierto una cuenta de Twitter. Aún no termino de “entender” el funcionamiento de esta red social, pero de eso ya hablaré en otro momento. (Si queréis seguirme, mi usuario es @smithdelafuente)
    Además, el viernes mañana me voy a Bilbao a la asamblea de Asetrad, con ganas de reencontrarme con colegas de profesión, amigos y una ciudad que me encanta. A los que vayáis, ¡allí nos vemos!

    * No puedo agradecerle más a esa persona que me prestara sus hombros. Gracias, por tu comprensión y por tu apoyo. Pero sobre todo, y siempre, por tus palabras.


  4. Sobre el trabajo voluntario

    11 enero, 2012

    ¡Por fin tengo entre mis manos el número 22 de la revista Temas! ¿Que qué es la revista Temas? Es la revista que edita la Federación Española para la Lucha contra la Esclerosis Múltiple (FELEM). Y, ¿que por qué me hace tanta ilusión? Porque salgo yo.

    En el 2009 empecé a colaborar con FELEM como traductora voluntaria. Me lo propuso una amiga y, como por aquel entonces aún no trabajaba como traductora a tiempo completo y conocía a varias personas afectadas por esta enfermedad, no dudé en aceptar.
    Para el último número de su revista me pidieron que hablara sobre mi experiencia como voluntaria y empecé a reflexionar sobre todo lo que me ha aportado esta colaboración.
    Temas, revista de Felem
    ¡Son tantas cosas!

    Está claro que lo último que queremos es trabajar gratis, no nos engañemos. Pero creo que si sabes administrarte bien ese trabajo, se pueden obtener muchos beneficios:
    El primero y más obvio es la recompensa personal. Las asociaciones sin ánimo de lucro necesitan toda la ayuda posible. Da igual que sean dos horas a la semana o dos horas al mes. Lo importante, creo yo, es no comprometerse con más de lo que uno puede dar.
    El segundo, la experiencia. Todos necesitamos algo en nuestro currículum y sabemos lo difícil que es que una empresa nos contrate sin tener experiencia. Las asociaciones ofrecen esa primera oportunidad. Y además aprendes muchas cosas nuevas. Yo apenas sabía nada de EM antes de empezar a colaborar con FELEM… y eso que la medicina no es mi especialidad. Si además resulta que colaboráis con una asociación que pertenece a vuestro ámbito de especialización, ¡qué más se puede pedir!

    En resumen, que os recomiendo a todos que colaboréis con una asociación. Haciendo lo que mejor hagáis o lo que más os guste. Seguro que hay una asociación cerca de vuestra casa o conocéis a alguien que os pueda recomendar alguna. Las más pequeñas son las que más necesidades tienen, pero al final, todo vale. Pero nunca, nunca, dejéis de disfrutar de lo que estás haciendo.

    Si queréis leer el artículo completo, podéis acceder a la revista aquí.


  5. La cita de los lunes: la magia de la traducción

    2 enero, 2012

    No podía dejar terminar este primer lunes del 2012 sin una cita. Y como algo así tiene que ser especial, he escogido la cita de uno de los artículos sobre traducción que más me gustan, «La traducción como fingimiento y representación». Es de Javier Marías y lo descubrí hace ya unos años cuando preparaba el proyecto de fin de Master. Seáis traductores o no, os recomiendo que leáis este estupendo artículo y el libro donde se recoge, Literatura y fantasma.

    La cita habla por sí sola, y es que la traducción es mágica, consigue hacernos creer una gran mentira y aún así no nos importa. Queremos más.

    El lector de una traducción, para entrar en el juego, para poder cumplir con su parte en la convención establecida entre él y el traductor, no debe percibir continuamente que se trata de eso, de una traducción: para olvidarlo, para poner en suspenso esa idea, ha de leer con tanta facilidad y naturalidad
    como está acostumbrado a hacerlo en su propia lengua; pero a la vez, y a fin de poder creer que está leyendo en verdad a Dickens, es decir, a fin de que esa lectura resulte verosímil, no puede recorrer el texto traducido sin notar en él «algo» distinto e inequívocamente ajeno a lo que está acostumbrado
    a leer en los textos escritos originalmente en su lengua.